Viajar con problemas digestivos: qué llevar en la maleta 

¿Por qué viajar puede alterar tu digestión?

Viajar no es solo cambiar de sitio, es cambiar de contexto biológico. Y el intestino es uno de los órganos que más nota ese cambio.

Cuando viajas, cambian muchas cosas a la vez: los horarios, la luz, el agua, el clima, la comida, el idioma, el nivel de alerta… Incluso si el viaje es maravilloso, el cuerpo tiene que adaptarse; y el intestino está profundamente conectado con esa adaptación.

No es lo mismo moverte dentro de España o por Europa que viajar a destinos tropicales como Tailandia, Indonesia, México, República Dominicana, Brasil o Tanzania. En estos países el clima es más cálido y húmedo, la carga microbiana ambiental es diferente y la composición del agua también cambia, por lo que la microbiota tiene que reajustarse. Y cuando ese reajuste ocurre rápido, el intestino puede reaccionar.

El intestino también tiene su propio reloj biológico. No funciona igual a las diez de la mañana que a las diez de la noche. La producción de ácido, el movimiento intestinal y la forma en la que toleras los alimentos siguen un ritmo circadiano.

Cuando viajas y duermes peor, cenas más tarde o cambias de huso horario, ese ritmo se altera. Y aunque no lo veas, el cuerpo lo nota. Muchas veces en forma de hinchazón, digestiones más lentas o tránsito irregular.

Además, el sistema nervioso influye muchísimo. Aunque estés feliz por el viaje, hay más estímulo, más movimiento, más adaptación constante. Y cuando el sistema simpático se activa con más facilidad, el intestino también cambia su comportamiento. En algunas personas el tránsito se acelera y aparece diarrea; en otras se frena y aparece estreñimiento.

De hecho, el estreñimiento de viaje es muy frecuente, especialmente en mujeres. Hay una hipótesis evolutiva interesante que sugiere que, cuando nuestros antepasados se desplazaban a nuevos territorios, reducir el tránsito podía ser una forma de adaptación frente a microorganismos desconocidos o cambios bruscos del entorno. No es que el cuerpo “decida” hacerlo, pero en contextos nuevos tiende a priorizar la conservación y el control.

Si a eso le sumamos la influencia hormonal (porque los estrógenos y la progesterona también modulan la motilidad intestinal) se entiende mejor por qué muchas mujeres notan más cambios digestivos cuando salen de su entorno habitual.

Viajar no “estropea” el intestino. Y si tu terreno digestivo ya es sensible, tiene menos margen de adaptación.

Por eso no se trata de dejar de viajar. Se trata de entender qué está pasando en tu cuerpo y anticiparte. Porque cuando sabes cómo funciona tu intestino, puedes viajar con mucha más tranquilidad.

Y aquí entra algo que para mí es clave.

Seguro de viaje si tienes problemas digestivos

Viajar es una de las cosas que más me gustan en la vida. Siempre lo digo. Quizá tenga algo que ver con que soy acuario y me cuesta bastante quedarme quieta.

Muchas veces, cuando cuento que viajo sola, hay chicas que me dicen que ellas no se atreverían. Y lo entiendo. Sobre todo, cuando hay problemas digestivos, una enfermedad autoinmune o cualquier condición crónica de fondo. El miedo a que pase algo lejos de casa es real.

Yo también estuve ahí. 

Hubo una etapa en la que dejé de viajar porque mi cuerpo no estaba bien. Y dejar de hacer algo que forma parte de ti pesa. En consulta escucho frases como:

“Quiero poder viajar tranquila.”
“Quiero no estar pendiente todo el rato de si me voy a encontrar mal.”
“Quiero no organizar un viaje en función del baño.”

Y te voy a contar algo personal.

Durante años, uno de mis mayores bloqueos fue ponerme mala fuera de casa, especialmente a nivel digestivo. Después de lo que viví hace unos años (puedes conocer más sobre mi historia aquí) la idea de volver a desregularme lejos de mi entorno me generaba bastante respeto. Y, además, tengo bastante fobia a vomitar.

Antes de irme a Bali contraté el seguro mochilero de IATI Seguros. Y menos mal.

Cogí un parásito, estuve vomitando muchísimo, me deshidraté y terminé en el hospital. Justo lo que más me inquietaba, pasó. Aún así, me atendieron muy bien y solo tuve que centrarme en recuperarme.

Desde entonces no viajo sin seguro.

Uso el mochilero cuando salgo fuera de Europa o hago viajes largos. Me da tranquilidad saber que, si necesito atención médica, no voy a tener que gestionarlo todo sola y que puedo hablar en español cuando no estoy bien. En esos momentos, eso se agradece mucho.

Si te sirve, te dejo aquí el enlace con el descuento ya aplicado para mi comunidad: https://www.iatiseguros.com?r=46718022143156 

Qué llevar en la maleta si tienes un intestino sensible

Cuando tienes la digestión delicada, improvisar no siempre es buena idea. No se trata de viajar con media despensa encima, sino de conocerte.

Base segura (lo imprescindible)

Yo siempre llevo una pequeña base de seguridad, sobre todo para los primeros días, cuando el intestino está más reactivo.

Si viajo en coche

Aprovecho para llevar también conservas de pescado, mi jarra de Alkanatur (-10%: SANANDOMIINTESTINO) y algunos utensilios para cocinar que tienes en la sección de “productos recomendados” de mi web (como mi sartén SKK).

Extras para días más intensos

Importante: intenta que los frutos deshidratados sean sin sulfitos (en este post te explico más sobre esto).

Por qué suelo evitar la comida del avión

No es solo una sensación: el entorno del avión modifica de forma objetiva cómo percibimos y digerimos la comida. En cabina hay menor presión, humedad muy baja (a menudo por debajo del 12–20 %) y ruido constante, factores que reducen la sensibilidad del gusto y del olfato. Diversos estudios (1-3) han mostrado que la percepción de sabores dulces y salados puede disminuir hasta un 20–30 % durante el vuelo, en parte porque la sequedad ambiental deshidrata las mucosas nasales y dificulta la detección de aromas. Por este motivo, muchas aerolíneas ajustan sus recetas y suelen añadir más sal, azúcar y potenciadores del sabor. Además, la altitud equivalente de la cabina y el ambiente seco pueden favorecer la distensión abdominal y la incomodidad digestiva en personas sensibles. Por eso muchas comidas del avión resultan más sosas o pesadas y, si tienes el intestino reactivo, es más fácil que tu digestión se altere durante el viaje.

Mi plan B cuando viajo

Tener un plan B reduce mucho el estrés. Y cuando baja el estrés, el intestino suele responder mejor.

Antes de llegar al destino, suelo hacerme un listado de restaurantes donde sé que puedo encontrar opciones sin gluten ni lácteos que me encajen.

Importante: yo no soy celíaca. Si lo eres y vas a usar mis recomendaciones, asegúrate siempre de que sean seguras para ti.

Mi botiquín digestivo de viaje

Yo no viajo con mil cosas. Viajo con lo que sé que, si mi digestión se desajusta, me puede ayudar de verdad.

Para digestiones pesadas
>Enzimas digestivas.

Para gases e hinchazón
>Infusiones (hinojo, anís, comino, cilantro, canela, menta, tomillo…) sin microplásticos.

Para reflujo
> Existen alternativas naturales a los fármacos convencionales que ayudan a proteger la mucosa digestiva sin interferir con la producción de ácido del estómago ni con la correcta absorción de vitaminas.

Para diarrea
Probiótico específico + hidratación.

  • Probio Intest: además de malvavisco y regaliz, que contribuyen al normal funcionamiento de las mucosas y del sistema digestivo respectivamente, contiene Saccharomyces boulardii, la cepa con la evidencia más consistente en diarrea del viajero, especialmente a nivel preventivo (4, 5, 6).
  • Agua de mar: en formato viales resulta muy cómoda para viajar. Puede ser un buen apoyo para favorecer la hidratación y la reposición de electrolitos cuando hay pérdidas digestivas.. Si quieres saber más sobre sus beneficios puedes leer este artículo. 
  • Kuzu: utilizado en la Medicina Tradicional China como apoyo digestivo suave, especialmente cuando hay irritación intestinal o heces más líquidas. Si quieres saber más sobre él puedes leer este articulo

Para estreñimiento
Magnesio.

  • Ergyclean detoxificante: combina diferentes sales de magnesio (carbonato, sulfato y citrato), junto con arcilla verde y ácido málico. Puede ser un buen apoyo cuando el tránsito está más lento, especialmente en viajes. 
  • Hemocín: crema para la zona anal que ayuda a calmar y cuidar la piel cuando hay irritación o molestias asociadas, algo que puede aparecer si hay estreñimiento o esfuerzo al evacuar. 

Para náuseas, “mareo del viajero”

    • Jengibre: es uno de los clásicos con mejor evidencia para las náuseas, especialmente en el mareo por movimiento (por ejemplo, cuando viajamos en coche, barco o autobús). Ayuda a regular la motilidad gástrica y a reducir la sensación de vómito.
    • Umeboshi: La ciruela umeboshi se ha usado tradicionalmente para las náuseas y el malestar digestivo. Aporta un efecto regulador digestivo y puede ayudar cuando aparece sensación de revuelto o inestabilidad gástrica.

Cómo cuido mis ritmos circadianos cuando viajo (y por qué tu intestino lo nota tanto)

Cuando tienes problemas digestivos, cuidar tus ritmos circadianos es incluso más importante que la comida.

El intestino tiene su propio reloj. Y cuando viajas, ese reloj es de lo primero que se descoordina. Cambian las horas de luz, las comidas, el sueño, la exposición a pantallas… y el cuerpo necesita tiempo para adaptarse.
Si no lo ayudas, lo notas rápido: más hinchazón, digestiones más lentas, estreñimiento… o esa frustración de estar viajando y sentir que tu cuerpo no te deja disfrutar al cien por cien.

Esto es lo que hago yo cuando viajo:

  • Luz natural nada más llegar

Aunque esté cansada y haya dormido poco, salgo a la calle para que me dé la luz en la cara. No hace falta estar una hora: con 10–20 minutos ya le estás dando al cerebro y al sistema nervioso la información que necesitan para orientarse, saber qué hora es y en qué lugar estás. La luz es la señal más potente para sincronizar el reloj interno, y cuando el cerebro se ubica, el eje intestino-cerebro empieza también a ordenarse.

  • Luz roja por la noche

Viajo con una pequeña luz roja portátil (-10%: SANANDOMIINTESTINO). Puede parecer exagerado, pero tiene sentido a nivel biológico.

Por la noche intento reducir al máximo la exposición a luz blanca y azul, porque estas longitudes de onda inhiben la secreción de melatonina a nivel pineal. Si seguimos estimulando al cerebro con luz intensa, retrasamos la señal fisiológica de “modo noche”.

Cuando la producción de melatonina se respeta, no solo mejora la calidad del sueño. También se regulan procesos digestivos que dependen del ritmo circadiano: motilidad intestinal, secreciones gástricas y equilibrio de la microbiota. Y eso se nota al día siguiente.

Si quieres entender mejor cómo influyen los ritmos circadianos en la digestión y en la salud en general, puedes leer este artículo de mi blog donde lo desarrollo en profundidad.

  • Gafas rojas 

Si estoy usando pantallas por la tarde-noche (que a veces es inevitable) me pongo gafas con filtro de luz azul 

La luz azul inhibe la secreción de melatonina. Cuando pasas muchas horas bajo iluminación artificial intensa (aeropuertos, cabinas de avión, hoteles) con luz blanca fría rica en espectro azul, es fácil retrasar la señal biológica de que ya es de noche.

Las gafas rojas las uso a partir del atardecer o cuando ya quiero preparar el cuerpo para dormir, especialmente si estoy en un lugar con mucha luz artificial o en invierno, cuando anochece antes, pero seguimos con pantallas encendidas.

  • Melatonina y otros aliados para el jet lag

Si hay jet lag (por ejemplo, vuelos largos con cambio importante de horario) la evidencia científica (7-9) muestra que, de liberación inmediata es la más útil. Lo ideal es tomarla a la hora local de acostarse en el destino. En la mayoría de los casos no hace falta empezar antes del vuelo: suele ser suficiente con comenzar la primera noche tras la llegada.

Las dosis eficaces se sitúan entre 0,5 y 5 mg. Con dosis bajas (0,5–1 mg) ya se favorece el reajuste circadiano. Dosis algo más altas (3–5 mg) pueden ser útiles cuando, además del cambio horario, cuesta mucho conciliar el sueño. Habitualmente la mantengo entre 2 y 4 noches, y hasta 5 si el desfase es grande.

En algunos casos, sobre todo si el sistema nervioso está muy activado.  también puede ayudar un apoyo puntual tipo GABA  o fórmulas más suaves de “chill mood”, que combina además de melatonina y GABA, L-glicina y magnesio.

Si además el problema no es solo conciliar el sueño sino mantenerlo (despertares nocturnos típicos del jet lag), la ashwagandha puede ser una buena aliada por su efecto modulador del estrés y del eje HPA. Si quieres profundizar más en cómo utilizo estas estrategias y en qué casos las recomiendo, puedes leerlo con más detalle en este artículo

Mi neceser cuando viajo

Cuando viajo solo con equipaje de cabina intento evitar líquidos. Por eso suelo llevar champú sólido y acondicionador sólido: ocupan poco, no cuentan como líquido y me evito líos en el control. También suelo llevar un peine de madera en formato pequeño porque es más cómodo y no pesa nada.

En la sección de higiene personal y productos recomendados de mi web tienes los que uso yo, junto con otros básicos que también forman parte de mi rutina.

Al final, la idea no es viajar “perfecto”.

A mí me encanta salir de mi zona de confort, descubrir sitios nuevos y disfrutar de la gastronomía local. No viajo para comer como en casa. Viajo para vivir.

Pero también sé que, si mi intestino está sensible, cuanto más cuido las bases (ritmos, descanso, un plan B, un botiquín sencillo) más fácil es que el cuerpo se adapte y yo pueda disfrutar de verdad.

Porque lo perfecto es enemigo de lo bueno.

Y cuidarte no es controlarte.
Es conocerte, elegir mejor… y después soltar.

Bibliografía

[1] Kuehn, M., Welsch, H., Zahnert, T., & Hummel, T. (2008). Changes of pressure and humidity affect olfactory function. Eur Arch Otorhinolaryngol, 265(3): 299-302

[2] Singh, S.B., Sharma, A., Yadav, D.K., Verma, S.S., Srivastava, D.N., Sharma, K.N., & Selvamurthy, W. (1997). High altitude effects on human taste intensity and hedonics. Aviat Space Environ Med, 68(12): 1123-1128.

[3] Yan, K., & Dando, R. (2015). A crossmodal role for audition in taste perception. J Exp Psychol Hum Percept Perform, 41(3): 590-596.

[4]  McFarland LV. Systematic review and meta-analysis of Saccharomyces boulardii in adult patients. World J Gastroenterol. 2010 May 14;16(18):2202-22. doi: 10.3748/wjg.v16.i18.2202. PMID: 20458757; PMCID: PMC2868213.

[5] Kollaritsch H, Holst H, Grobara P, Wiedermann G. Prophylaxe der Reisediarrhöe mit Saccharomyces boulardii. Ergebnisse einer plazebokontrollierten Doppelblindstudie [Prevention of traveler’s diarrhea with Saccharomyces boulardii. Results of a placebo controlled double-blind study]. Fortschr Med. 1993 Mar 30;111(9):152-6. German. PMID: 8486328.

[6] Alharbi BF, Alateek AA. Investigating the influence of probiotics in preventing Traveler’s diarrhea: Meta-analysis based systematic review. Travel Med Infect Dis. 2024 May-Jun;59:102703. doi: 10.1016/j.tmaid.2024.102703. Epub 2024 Mar 7. PMID: 38458507.

[7] Herxheimer A, Waterhouse J. The prevention and treatment of jet lag. BMJ. 2003 Feb 8;326(7384):296-7. doi: 10.1136/bmj.326.7384.296. PMID: 12574022; PMCID: PMC1125170

[8] Petrie K, Dawson AG, Thompson L, Brook R. A double-blind trial of melatonin as a treatment for jet lag in international cabin crew. Biol Psychiatry. 1993 Apr 1;33(7):526-30. doi: 10.1016/0006-3223(93)90007-z. PMID: 8513037.
 

[9] Petrie KJ. Melatonin for the prevention and treatment of jet lag. Cochrane Database Syst Rev. 2002;(2):CD001520. doi: 10.1002/14651858.CD001520. PMID: 12076414.

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